5 errores que puedes estar cometiendo al elegir tu tema de tesis

Te contaré cómo la tesis se convirtió en un problema tan grande para mí, al punto que retrasé tres semestres mi graduación, después de una carrera impecable.

En apenas 5 minutos verás:

Si llegas hasta el final:

Esta foto es de mi universidad, un lugar que amé y en el que disfruté muchísimo… hasta que llegó la tesis. No estoy dramatizando, así tal cual pasó.

Mi récord académico era bueno porque yo soy de esas personas raras que les encanta estudiar. En mi universidad nos decían “chigüires”. Bueno, yo era de esas y por supuesto, quería una tesis espectacular, cerrar con broche de oro (sobre todo porque pensé que eso era vital para mis planes después de graduarme).

Estudié ingeniería, pero desde el día 1 quise ser profesora universitaria e investigadora. Ese era mi norte y con ese norte dirigí toda la carrera, buscando notas altas, sobresalir, aprender como esponja y cumplir el sueño de salir de allí a generar conocimiento científico de valor.

En primer semestre, saqué 20/20 puntos en «Metodología de la investigación» y yo juraba que así sería la tesis. Claro, metodología no era más que una materia donde prácticamente yo tenía el control de todo. La tesis en cambio, es como la vida, impredecible, y te lleva a hacer lo mejor que puedes, con lo que tienes.

Esto es un chigüire o capibara, y no tengo ni idea de por qué le dicen así a los buenos estudiantes. Lo que sí sé, es que se puede ser chigüire y cool 😎

Este señor no tiene nada que ver con los chigüires. Él es Edward A. Murphy Jr., el que dijo «Si algo puede salir mal, saldrá mal». 

La tesis es como la vida: impredecible. Te lleva a hacer lo mejor que puedes, con lo que tienes.

Entonces, desde mi visión romántica de la ejecución del proyecto, pretendía 3 cosas:

Hablemos de los errores

Elegí una tutora archimegareconocida a nivel nacional e internacional (una crack), que por supuesto, tenía como 20 tesistas más aparte de mí. Aunque eso no es un error, creo que además de elegir a alguien por su récord, deber ver si conectas con esa persona, si trabajan bien juntos, etc. Yo no lo pensé en ese momento, pero no te adelantaré si tuve suerte o no, lo verás más adelante.

Elegí un tema con tal impacto y nivel de dificultad, que debía abordarse entre dos. Implicaba técnicas de biotecnología, semillas, ADN, marcadores genéticos y otras palabras que me hacían sentir importante. El experimento como tal lo haríamos dos tesistas, y luego cada uno escribiría su propia investigación con base en las mediciones realizadas y Voilá, un sueño hecho realidad.

Y…vino la realidad, pero no fue un sueño.

Las semillas, que eran la base de la investigación, no germinaron ni con dosis de música clásica. No hubo poder humano, ni químico, ni biológico que las hiciera germinar. Mi compañero de investigación, Leo, le aplicó cuanto protocolo existe, hasta que nos rendimos.

La parálisis se apoderó de mí. Mi plan perfecto fracasó y no había pensado en un plan B.

Me quedé en un letargo unos meses sin hacer nada, pero el cansancio aumentaba, porque (se me olvidó contarlo antes) en todo este tiempo yo venía de un estrés crónico, insomnio patológico, tenía una bebé de 3 años y otra en mi panza que ya contaba 6 meses. Y como las cosas feas a veces se juntan, hubo un desastre en las cañerías del edificio donde estaba alquilada y tuvimos que desalojar.

Fui a la graduación de mis amigos del alma con la barrigota y el semestre siguiente asistí a la de mi esposo y otros amigos con mi nena recién nacida.

En ese momento ya mis prioridades eran otras. Literalmente ni siquiera me interesaba el título. Había tenido un embarazo de riesgo y mi segunda nena sufría de reflujo gastroesofágico. Entonces, en contra de mi mamá y mi pareja, busqué trabajo (de lo que fuera) y conseguí… como encargada en una zapatería.

La graduación de Ale (mi esposo).

La graduación de mis amigos. 

Estuve un mes allí y pasó una de esas cosas locas que no te puedes creer. Un día, atendí a una señora, una doñita bastante mayor. Le expliqué por qué elegía mal los zapatos, le serví de lo lindo y le cobré.

Antes de irse me tomó la cara en sus manos y me dijo:

Gracias por atenderme de esta manera. Entiendo que estés aquí por ahora, pero esto es temporal. Tú eres luz y este no es tu lugar.

Mis compañeras de trabajo y yo nos quedamos frías, fue un momento realmente escalofriante. Y tal parece que la dueña de la zapatería la escuchó porque me corrió sin motivo alguno a la semana siguiente 😜

A los 3 días me llamó para decirme que hubo un error, que por favor volviera al trabajo. 

Ya era tarde. Ahora sí me había decidido a conseguirlo. 

Aun así, no fue fácil. El experimento fue relativamente corto, pero escribir la tesis fue el episodio más tedioso de mi vida y eso que me encanta redactar.

En fin, ya te conté los errores, aunque te los voy a listar por si nos los percibiste todos:

Entonces, ¿qué hacer para no repetir estos errores que comete la mayoría?

Elegir bien el tema de tu tesis, con foco

Si lo haces mal, será el primer error en una serie de errores.

Recuerda poner el foco en el objetivo correcto: sé ético, esmérate, haz el trabajo por ti mismo, sin olvidar que el fin último es graduarte.

Se puede generar información valiosa, proyectos útiles, sin romantizar, sin complicarte la vida y con el título en miras.

Planifica al menos 3 opciones

Si tienes un plan A, B y C será más sencillo seguir adelante si algo sale mal. Y tú dirás, ya me cuesta elegir uno, imagínate 3. Pero créeme, vale la pena pensar en 3 versiones del proyecto.

Por ejemplo, si vas a hacer tu trabajo en una determinada empresa, piensa de antemano qué 3 temas podrías abordar allí y no te enamores de ninguno porque cualquier cosa puede pasar.

El criterio que sueles ignorar al elegir los alcances de tu proyecto

El criterio es: tus circunstancias personales

¿No te parece que una persona que trabaja, que tiene una familia que mantener o que tiene problemas de salud debe hacer una tesis funcional en lugar de tratar de reinventar la rueda?

Y aquí voy a hacer un alto porque sé que muchos catedráticos dirán que estoy incitando a la mediocridad, mas no es así. Te estoy incitando a que cumplas el objetivo por el que te has esforzado durante años, que te conviertas en un ser más productivo para la sociedad, que salgas al mundo, trabajes en una empresa, pases más tiempo con tu familia, inventes algo nuevo, montes un chiringuito, una start up o lo que sea.

¿Por qué no deberías pagar por tu tesis?

Si te ha parecido ridícula toda mi perorata y venías con muchas ganas de pagar tu tesis, piensa en algo, esa será tu última acción como estudiante y tu primer paso como profesional ¿no sería lindo que fuese un acto honesto?

Además, si no puedes con ese simple reto que se pone frente a ti ¿cómo vas a encarar los que vienen?

Y si de pagar se trata, por muchísimo menos dinero de lo que cuesta una tesis hecha por terceros (que a veces ni de calidad son), he diseñado un sistema para ayudarte a escribirla bien y rápido. 

Aunque sonará demasiado comercial, igual lo diré: este sistema es sin duda el que me habría gustado tener en su momento. Lo he diseñado de una manera sencilla, pero rigurosa con el deseo de que consigas Tu mejor tesis.

Sé que la guía es importante porque de todas las tonterías que te conté, hubo una decisión que sí salió bien: la crack que elegí de tutora. No te diré que me llevó de la mano porque ¡vamos! somos adultos, pero me dio el empuje que necesitaba y se fajó conmigo en un trabajo corto, pero útil y satisfactorio.

 

¡La Crack! de tutora

Yo no sé si esa viejita era una actriz pagada por mi mamá que sufría el vacío del título en la pared o si de verdad vio la bendita luz.

Lo que sí sé es que fui, hice lo necesario y me gradué. Y aunque había minimizado el título mucho tiempo diciendo que no era más que un papel, fue genial. Cerré el ciclo y despedí el pregrado con tantísimo amor.

Te presentaré el sistema que te llevará a tu tesis en tiempo récord:

Eso sí, no haré tu tesis por ti ni te obligaré a hacerlo. 

Si tienes un mínimo de interés y lo que te limita es el tiempo, aprenderás a sacar tiempo en tu agenda. 

Aprenderás a ser más productivo y eficiente. 

En tu caso, no te diré que eres luz porque no soy tan esotérica. 

Te digo que ¡sí puedes!, que no te sabotees al final del camino así que ¡Ánimo! 

Con los años, te agradecerás haberlo hecho. 

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